Ángel Martínez Samperio
Desde el otro lado del charco me escribe un buen amigo. Omitiré su nombre porque, por aquellas tierras, me dice, incluso los docentes como él hablan pero no dejan nada escrito por temor a represalias. Mi buen amigo, que tiene nombre de arcángel y apellido propio de aquellos que, como Miguel Hernández, no le hacen ascos a tener los pies bien clavados en el barro a la hora de echar una mano a tanto náufrago, me envía una nueva viñeta: un diálogo entre Zoilo, Sócrates y Coyuyo, y un comentario que casi puede servir como pie de foto:
“Ahora hay un escándalo nacional: El Intendente de la capital, Julio Alegre, está acusado de malversación de fondos… por millones. En realidad, Argentina está impredecible… no sé qué se viene…”
Este es su relato dialogado:
Humor sobre Santiago
Zoilo y Sócrates (por Coyu)
Sócrates: Escuche don Zoilo, metieron preso al Intendente de Santiago Julio Alegre.
Zoilo: Ajá…¿ y por que?
Sócrates: Por robo al municipio parece, y asociación ilícita.
Zoilo: ¿Por asociarse? Y que tiene de malo… No nos dicen que nos asociemos para poder paliar la crisis… el muchacho actuó bien…
Sócrates: Parece que se juntó con otros para crear una empresa fantasma
Zoilo: Ahí esta ve… el hombre quería defender nuestras creencias ancestrales, fantasmas.
Sócrates: Y además se hizo rico de la noche a la mañana… y legalmente figura como remisero…
Zoilo: Vea, vea, el que se esfuerza en este país siempre consigue mejorar… hay que poner de ejemplo a este muchacho…
Sócrates: Y no solo eso, compró pisos en Buenos Aires…
Zoilo: y bueno… ellos vienen y se compran nuestros campos… el se vengó y les compró pisos allá en su pago… es la reacción de los norteños carajo…uste que se hace el patriota, debería seguir el ejemplo del niño este…
Sócrates: Fíjese… tenia cuatro por cuatros escondidos con ramas en sus fincas…
Zoilo: Nosotros hacemos lo mismo cuzco… vea que tapamos la bici con ramas de jume para que no nos roben los duendes a la noche… son costumbres de mi pago…
Sócrates: Y parece que gastaba un dineral en las limusinas de Norteamérica…
Zoilo: Y está bien… si hay miseria que no se note… no va a andar como Cocodrilo Dandy tampoco.
Sócrates: Pero mire que robó un montón parece. Espero que devuelva la plata y no sea como con el ex comisionado de Puroitintoj que lo acusaron de hacerse quedar la plata para la placita… y después pusieron jumes por pinos…y troncos por bancos… y los vecinos le quemaron el rancho ¿se acuerda? Pero después hizo juicio y le terminaron pagando a èl…
Zoilo: Cierto… y después se paseaba en su 4 x 4. y ahora tiene un rancho estilo Texas.
Sócrates: y como se llama Julio Alegre ahora los santiagueños hacen chistes con su nombre y su apellido, como lo detuvieron en Julio…
Zoilo: Ahí tiene ve, sirve para que la gente se olvide de la gripe A, no se deprima y no se enferme… yo le digo… el destino puso ese hombre en la historia del pago… para que nos llegue su ayuda…
Sócrates: ¿Usted cree eso don Zoilo?
Zoilo: Seguro… yo creo que en el futuro hasta va a haber un San Alegre o algo así, religiosidad popular… ¿No tiene Roca un monumento después de haber matado tantos indios? Imagínese salvar indios… entonces le van a hacer una estatua como de la libertad esa de Norteamérica…
Sócrates: Yo creo que debería terminar preso…
Zoilo: Eso creíamos de nuestro antiguo comisionado, y ahí lo tiene vivito y coleando
Sócrates: Mejor déme un mate antes de que empiece a morder cualquier cosa…
Zoilo: Tome, tome, y comamos y bebamos que mañana moriremos…
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Yo le cuento lo que por aquí pasa, ¡tan similar a lo de allí! Juan Salvador Gaviota tiene que repudiar su segundo apellido para poder seguir manteniendo el primero, y aprender que hay gaviotas que son cuervos transmutados, alcotanes enseñados a pescar con su argolla al cuello, parásitos del chapapote.
Mi amigo y yo vamos viendo semejanzas: los dos pilares de nuestro puente, sobre nuestras dos orillas, tienen elementos podridos, y tenemos que levantar ese puente, aunque sea a hombros.
Mi amigo me cuenta:
“Fui a dibujar con mis alumnos de dibujo y pintura, y estábamos en la humilde granja de Ricardo Lezcano, artista plástico y hermano en las artes. Y mis alumnos sintieron el polvo de la tierra, el olor de las cabras y los cerdos, el cacarear de las gallinas, el movimento de los árboles, y el viento chocando en sus rostros… Y trataba yo que comprendieran que el arte no es técnica, sino camino, opción, juego ontológico. Y entonces, los algarrobos adquirían los rasgos de nuestra alma, los colores reflejaban nuestro estado de ánimo, y la naturaleza realmente nos estaba brindando sus secretos íntimos.
¡Qué figura la de Cristo admirando los lirios del campo!, exclama mi amigo, y a esa exclamación le sigue una pregunta: ¿Y qué dibujó en el suelo?… jamás lo sabremos… Y siendo un dios y el Dios, lloró ante la muerte de un amigo… Y ojalá el arte sea nuestro camino de salvación, porque los caminos al desencuentro y la desesperación, ¡son tan amplios y tentadores!… Y venzamos la muerte en ese refugio interior… pero también tendamos puentes entre nuestras islas de soledad… ¡Gracias poer tus cartas… que me llenan de orgullo”.
Lleva la firma de un amigo, con nombre de arcángel.
¡Gracias a tí, querido coyuyo, que apottas luces. Ya sabes, y no recuerdo quien lo dijo pero es verdad: la naturaleza es una fuente paridora de formas de vida, contribuciones irrepetibles al alma del mundo. Dios la hizo así: “¡Complejidad… consciencia… conciencia!”. Un un borbollar inagotable que marca dirección. La belleza es derrochadora luz en diferentes longitudes de onda, y es el resplandor de la verdad. El arte la concentra, recolector y sembrador de cosechas. Sí, recolectamos belleza, y la fungimos en la profundidad de nuestro ser, y se hace fuente magmatica, engendradora de formas de lava, como ese mar que mece el Teide, pero sin otro quemado que el alma propia que, como aquella zarza, arde sin consumirse nunca.
No, no somos como aquel valle de los Hijos de Hinom, donde ardían las basuras de Jerusalén, sin que su gusano nunca muriera, bien ocultas, eso sí, por la sombra de la mole marmórea de los Palacios de de los Herodes de turno, alzados sobre los lomos de la ciudad. Tienes razón, somos como una isla, no sé si como un brinco desde el fondo del océano o como una pequeña porción de tierra que se niega a ser engullida; acaso como una ciudad encendida y levantada sobre la cima de un monte ¡Bendita soledad sonora! ¡Isla con despertar de pájaros, todavía no pisada, donde la belleza es atolón fronterizo, columnas de otro Heracles que pone un non plus ultra a las invasiones bárbaras, Atlante con su mundo a cuestas!.
Sobre las basuras del mundo, donde tanta gaviota pica, otros vuelan, y lanzan su risa a modo de semilla. Sigue mandándome la tuya.
Un fuerte abrazo,
Ángel.
amartinez General, Humor, Pinto Añadir nueva etiqueta, Arte, Belleza, Corrupción, Humor, Pinto, Pinto Argentina