Ángel Martínez Samperio
Queda claro para mí que la megafonía que tienen montada estos chicos del PP, para cantar sus glorias, cuenta la película como les peta. A pesar del pastón que ha costado, y el buen hacer de los profesionales de la Academia de TV, no se ha visto debate alguno. Lo digo con propiedad, porque tuve la humorada de grabar el audio. ¡Lástima que no quise hacerlo con el vídeo, porque lo que allí se vió fue un Sr. Rajoy que más parecía ser un registrador de la propiedad que un candidato para sacarnos de esta crisis global. Francamente, me parecía que D. Francisco, perdón, D. Mariano, estaba como la niña aquella suya, pero con la cabeza vuelta hacia la espalda, como la del exorcista, de tanto mirar atrás, y sin la menor idea hacia delante que pudiera sernos útil. El Sr. Rajoy aburrió con datos de lo que fue, según él, claro. Pero es que, mire usted, D. Mariano, la situación en la economía global es de tal carácter y magnitud que ninguna medida de ese pasado puede servirnos, y los españolitos que padecemos el ladrillazo heredado de su Ley del Suelo, necesitamos miradas solidarias de progreso hacia el futuro. Por cierto, ¿por qué los conservadores quieren conservar tanto lo que ya no sirve si no es para jorobarnos el camino?
Lo que ví también fue un Sr. Rajoy tan pegado a los papeles para no perderse que otra vez me parecía un registrador de la propiedad o un notario, a sus papeles pegado, donde hacen caja, que a un político, servidor público, es decir, de la mayoría social, y no de las minorías que habitualmente visitan sus despachos. Leyendo en sus papeles para no decir nada, tiene bemoles.
También ví, escuché a un Rubalcaba, no sólo con propuestas concretas para sacarnos de la crisis, sino con una soltura política tal que le hacía perder los papeles a D. Francisco, perdón a D. José María, perdón, a D. Mariano.
Argumentan algunos (lo del argumento es un decir, más bien me parece una comida precocinada para que la puedan tragar con los ojos cerrados como aquel ricino), los unos torticeramente, y otros con el cerebro prestado, argumentan, digo, que Rubalcaba parecía un peridista haciéndole la entrevista a un presidente. ¡Hombre, tengan ustedes un poco más de inteligencia, que se les ve la pluma!. A un Sr. que se limita a leer, basta conque se le hagan preguntas para sacarle de su guión aprendido, y para sacarnos del tostón generalista que nos esteba soltando el Sr. Rajoy. Al flatus vocis, que bien parecía humo de adormidera para no asustar al personal, bastaban preguntas inteligentes y comprometedoras para hacer evidente que el Sr. Rajoy no tenía respuestas.
Otro mantra que a menudo vengo escuchando en los terminales del PP es una pregunta que sólo cala en quienes llevan el cerebro a su espalda: ¿Por qué no lo ha hecho antes, cuando estaba en el gobierno? ¿Y con semejante bobada, apta para consumo de quienes la repitan como letanía, pretenden esconder lo que piensan hacer, sin poder ocultarlo, porque ya vemos un anticipo en las Comunidades donde gobiernan?
La pregunta es: ¿Por qué desde el Gobierno de la Nación no ha hecho lo que ahora propone su programa como Candidato a la Presidencia del Gobierno? Pues muy sencillo, porque en el Estado Social de Derecho, que todavía es el nuestro, son las leyes a las que se jura o promete cumplir y hacer cumplir las garantes de la convivencia, y resulta que en la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, que regula las actividades del Gobierno, en su Capítulo I, artículo 2, que establece esas competencias del Presidente, no del Vicepresidente, se dice en el apartado 1 que el Presidente del Gobierno “dirige la acción del Gobierno y coordina las funciones de los demás miembros del mismo”, y el apartado 1.b señala que entre ellas está la de “establecer el programa político del Gobierno y determinar las directrices de la política interior y exterior y velar por su cumplimiento”. Queda claro que la toma de dirección de la acción, la coordinación, el programa político y las directrices NO CORRESPONDEN AL VICEPRESIDENTE DEL GOBIERNO, el cual ha de someterse a las que el Sr. Presidente establezca.
Eso es así. Espero de los Sres. del PP, con D. Francisco, perdón, D. Mariano a la cabeza, que si llegan al gobierno, que espero y deseo que no por el bien de los españoles de a pie, no pretendan gobernar a contra ley, siguiendo consignas de otros. Es fácil de entender que si lo ahora propuesto no se ha hecho antes por el gobierno presidido por D. José Luís Rodriguez Zapatero, no es imputable al Sr. Rubalcaba, aún teniendo éste una posición dentro de ese Gobierno que ha permitido que la tarea asignada nos haya dado a los españoles la tranquilidad que ni el Sr. Rajoy ni su Presidente, el Sr. Aznar, nos supieron dar.
Ese Gobierno se remangó para tratar de paliar los efectos de una crisis especulativa y financiera global, y ladrillera en España, poniendo suturas en cada herida abierta, como en un hospital de urgencias, al servicio público, eso sí. No había tiempo para considerar pausadamente un plan, que no olvidemos la gran y la mediana empresa, en tiempos estables, elaboran para diez años, los programas a 2, y los presupuestos anuales se encargan de financiar o corregir. ¿Se pueden imaginar ustedes que una gran o una mediana empresa tengan que corregir sus planes cada mes, debido a las sacudidas estructurales, no ya de su mercado, sino de una situación global. Pues bien, muy bien lo ha hecho este Gobierno, dejándose la piel en ello, sin haber tenido ningún tipo de apoyo del Sr. Rajoy y su (es un decir, porque ya el Sr. Aznar le aprieta para que tome medidas drásticas, y Dña. Esperanza dice que no le temblará la mano al hacerlo) PP.
En el día de ayer, una compañera ateneísta me decía: hemos perdido estabilidad económica, pero si entran estos del PP, además vamos a perder derechos.
Decididamente, aquellos que nos consideramos la parte más frágil de la sociedad española, no debemos facilitar con nuestra dejación el acceso al poder del Sr. Jajoy. No podemos quedarnos en nuestras casas. Debemos pararlos con nuestros votos porque, de no hacerlo así, sufriremos las consecuencias.